domingo, 18 de diciembre de 2011

Un nuevo ciclo de vida.

Hoy ya han pasado ocho días desde que emprendí la decisión de irme de la casa. Hoy estuve un momento de la mañana y tarde con mis padres compartiendo lo que fuese un almuerzo normal de fin de semana. La sorpresa es que tenían un brindis preparado a mi honor: “este brindis lo dedico porque todos estamos de nuevo en esta mesa, porque Ferney está con nosotros y porque podemos tenerlo a nuestro lado en este almuerzo…”.

Es un poco dramática aun la situación en mi casa: pude ver que en mi cuarto habilitaron lo que alguna vez era el estudio; al parecer no querían un espacio solo y vacío en la casa. Mis padres con un interés genuino escucharon las pocas historias que habían sucedido en estos días, incluyendo los exámenes presentados en la universidad, la despedida de fin de año de la empresa y los quehaceres que había realizado en estos días. Me sentía feliz al verlos, es un poco extraño, pero no crean, los viejos siempre serán los viejos, independiente de las cosas que puedan suceder. Sobretodo mi mamá, verle esa alegría y como me manifestó la emoción de verme: eso me conmovió.

Ahora que he arribado a mi nuevo hogar y ver que mis compañeros de cuarto no están, me deja esa leve sensación de soledad. Bueno, eso es lo que quería, tener ese espacio de soledad y de poder pensar las cosas que he realizado y las que tendré que realizar para seguir con vida en este proyecto que emprendí pero que la verdad si es algo complicado y difícil para sobrellevar: no niego que en mi casa vivía como un rey. Mi madre es lo más atenta posible y siempre procura que todo esté en orden. Acá no niego que todo está en orden, incluso mis amigos lo son, pero es diferente pues esta vez el orden corre por mi cuenta. Si bien he sido organizado con mis cosas materiales, mis emociones no siempre están de esa misma forma.

A veces los pensamientos parecen un nudo de ideas...

Todo lo que he aprendido de la vida ha sido gracias a muchas vivencias y ocurrencias que deben suceder para que uno pueda ver evidentemente una lección. Las que no han sucedido es tal vez porque no he tenido la oportunidad de que ocurran o porque todavía no me he dado la oportunidad de vivirlas para saber y experimentar con ellas. Mi filosofía siempre se ha argumentado sobre una postura algo empírica y por ello siempre me doy a estas cosas, como irme a vivir solo, para saber realmente y poder vivir realmente estos momentos y así concluir a mi modo algo al respecto. De esta nueva etapa todavía no puedo decir nada: pensaría que mis amigos han sido un tanto benevolentes y por ende todavía las cosas van fáciles, pero después no sabría qué tan fácil o difícil pueda convertirse una convivencia entre amigos y compañeros.

Hoy además pude evidenciar algo en mi situación sentimental: unos amigos de con quien estoy saliendo actualmente le han dejado en reflexión a mi compañero unas palabras que a mi también me llegaron: “pero si es tan joven… apenas es un niño”. Aun cuando las palabras evidentemente eran una mofa que a mi gusto me cayó como una patada en las gónadas, me dejó pensando toda la tarde, incluso no dejé de reflexionar eso que dijo el caballero aquel. Yo no soy de chistes, y veo que el entendió que estaba de mal genio por algo, pero no supo acertar realmente ya que no adivinó cual era mi desagrado.

Que puedo decir: duplica mi edad, es simpático, amable, es muy buena persona y tiene un carácter único. Pero me quede con esa zozobra de saber si estoy en lo correcto o no. El comienzo tal vez fue una situación atípica, pensaría que son esas cosas que no deben pasar, porque era en el lugar y el momento equivocado; pero aun así sucedieron. Lo estimo mucho, pero no estoy seguro de que quiero con el. Hubiese pensado que un momento o varios momentos eran suficientes para llenar y satisfacer algo de mi necesidad de cariño y felicidad, pero ya he visto que cada vez soy más pésimo con las relaciones, no me aburro ni nada por el estilo, pero me siento a veces asfixiado y quisiera poder dejar todo tirado para dedicarme un tiempo solo para mi. Hoy quería estar con el, lo quería ver, pero lo de sus amigos y sus mofas de pésimo gusto dañaron lo que prometía una tarde agradable.

 – Y eso que todavía no los conoces – me dijo el mientras comíamos algo en la terraza del sitio. 
– Menos mal no los conozco aún – les contesté con una risa sarcástica.

Él también me estima, pero siempre le he dejado claro que yo quiero seguir construyendo una vida, un espacio y bueno, tal vez no he realizado una proyección de esas cosas con alguien a mi lado. Nunca me ha gustado demostrar dependencia de nadie, ni si quiera afectivamente, tal vez es por el miedo de salir lastimado o algo similar; pero que puedo hacer si así soy yo. Solo cuando alguien me demuestre realmente un interés, ese día podría reconsiderar la idea de ser tan ególatra para dedicarme a ser un pensamiento compartido. Quiero esperar y ver cuanto es el interés de el hacia mi. Yo todavía me reservo mucho, pues las cosas toda desarrollarlas poco a poco, con más mesura y eso trato de hacer.

De momento estas vivencias me siguen enseñando muchas cosas, entre tantas, que a veces los propósitos de la vida si se pueden cumplir, pero que la voluntad es realmente lo que se necesita para realizarlos. Este año ya está  por acabarse, pero me he sentido satisfecho que lo que me prometí se me ha dado, y este año venidero llevara consigo otras sorpresas que claro, quiero descubrir y quiero disfrutar. Mis metas personales siempre estarán en curso, mis emociones siguen todavía un poco alterados y en estas cosas, la situación es más impredecible. Vamos a ver que nos depara el mañana.

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