domingo, 20 de enero de 2013

Una construcción efímera llamada "Amistad".


¿Amigos? A cuantas personas en la vida has llegado a considerar como amigos: muchos tal vez. ¿Y cuántos de ellos están todavía contigo, a tu lado? Tal vez pocos, o ninguno de ellos. Eso de la amistad es algo difícil de tratar, más cuando piensas que cuentas con ellos y al final te das cuenta que estas solo.

Yo siempre pensé que la amistad es algo que siempre se encuentra en estado de construcción. Y es cierto, porque muchas de las relaciones sociales tienen el ejercicio de evolucionar y llegar a algún fin. Pero, ¿por qué falla esto a veces? La cuestión es que una verdadera amistad tiene que sobrevivir a muchas cosas: no solo en un aspecto de relación entre los individuos; son muchos factores: el tiempo, la lealtad, la sinceridad, la verdad, honestidad, etcétera.

¿Y cómo te das cuenta que esa “amistad” no existe o no es real? Las mismas personas con un poco de inteligencia se llegan a percatar para que realmente necesitan de la otra persona. Es difícil creer que uno pueda ser un objeto o medio para un fin particular, pero a veces lo es. Si bien la cuestión de amigos en la mayoría de casos no es más que un término para definir a alguien que te cae bien o con el cual tratas, si se puede hablar de una amistad verdadera en el momento en que ha sufrido muchas situaciones y aun así, pese a tragedias o momentos agradables, las personas siguen ahí. Además, un amigo realmente sabe valorar todo lo que das a cambio de nada, y si, es NADA.

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¿Los amigos existen entonces? Sí, claro que sí. Difícilmente uno llega a conocer personas que sin ser tu pareja pueden ser las personas incondicionales por mucho tiempo. Y es cierto, esas personas que saben tus secretos, tus pensamientos, lo que opinas del mundo y lo que lo rodea: como ese hermano que no tuviste pero que al final, sin ser biológico, es como de tu familia, de tu ser… No podemos pensar que son cosas infinitas, nada es infinito, la misma vida nos limita el hecho de tener algo por siempre, pero si, ese tiempo necesario con el que cuentas con alguien y valoras cada uno de los espacios porque aprendiste algo, te reíste o lloraste, te dijeron la verdad en la cara, y aunque incluso estén lejos, se acuerdan de uno y te mandan los mejores deseos en tu vida, porque te quieren y te valoran en todo tu esplendor.

Hoy me siento y pienso sobre esto, porque tal vez creí pensar estar rodeado de gente que uno llega a considerar como amigos: les das la mano, los ayudas, te ríes con ellos o también lloras, hablas de tus experiencias de vida en todos tus aspectos… pero realmente cuando los necesitas, no están. Esa es la diferencia de un común más y un amigo. Aunque es curioso pensar que toca pasar por ciertas situaciones particulares para poder uno percibir eso, si creo que es necesario a veces poder vivir esas cosas y percatarse de quienes están ahí realmente. Tal vez pónganse a pensar cada uno de los que lee esto y digan, ¿realmente esos que piensan que son tus amigos, lo son? Les dejo esa inquietud.

1 comentario:

Sandy P dijo...

Que barbaridad!!! estas palabras si que tienen mucho sentido.....me pasa y a menudo, confiar en muchos, para que solo uno solo se convierta en mi verdadero amigo....saludos!